La aparición de herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, Gemini o Claude está transformando profundamente la educación. En apenas unos años, tareas que antes requerían tiempo, búsqueda de información y elaboración personal pueden resolverse en cuestión de segundos mediante un asistente conversacional. Esta nueva realidad obliga a replantear una cuestión que durante décadas se daba por sentada: ¿siguen teniendo sentido los deberes tal y como los conocemos?
El artículo de Cristina Bisbal Delgado publicado en EL PAÍS («Cómo deben cambiar los deberes escolares en tiempos de inteligencia artificial», publicado en Mamas & Papas el 25 de agosto de 2026. elpais.com) analiza cómo la generalización de la inteligencia artificial está obligando a repensar tanto las tareas para casa como las formas de evaluar el aprendizaje. El debate ya no gira en torno a si la IA debe entrar o no en la escuela, sino sobre cómo utilizarla sin perjudicar el desarrollo del pensamiento crítico y de las capacidades intelectuales del alumnado. 12
Una realidad imposible de ignorar
La utilización de herramientas de inteligencia artificial por parte de los estudiantes ha crecido de forma muy rápida. Cada vez más alumnos recurren a estas aplicaciones para resumir textos, redactar trabajos, resolver ejercicios o preparar exámenes. Diversos estudios muestran que el uso de estas herramientas se ha extendido especialmente entre adolescentes y estudiantes de Secundaria. 12
Ante esta situación, muchos centros educativos están descubriendo que resulta inútil plantear estrategias basadas únicamente en la prohibición. Del mismo modo que ocurrió anteriormente con internet o los teléfonos móviles, la inteligencia artificial ha llegado para quedarse y forma ya parte del entorno cotidiano de los estudiantes. 13
La verdadera cuestión consiste en determinar qué aprendizajes siguen siendo esenciales y cómo pueden desarrollarse en un contexto donde una máquina es capaz de generar respuestas aparentemente correctas en pocos segundos.
El problema no es la inteligencia artificial
Uno de los aspectos más interesantes del debate es que la IA no ha creado por sí sola la crisis de los deberes. En realidad, muchas de las tareas tradicionales ya presentaban problemas antes de la aparición de estas herramientas.
Actividades como copiar definiciones, resumir textos de forma mecánica, contestar cuestionarios repetitivos o buscar información básica en internet pueden realizarse hoy casi instantáneamente mediante inteligencia artificial. Sin embargo, esto también pone de manifiesto que se trataba de tareas centradas en la reproducción de información más que en la construcción de conocimiento. 45
La IA actúa, en cierto modo, como un espejo que obliga a preguntarnos cuál era realmente la finalidad educativa de determinados deberes.
Del producto al proceso
Tradicionalmente, buena parte de la evaluación se ha basado en el resultado final entregado por el estudiante. Sin embargo, cuando una herramienta puede generar ese resultado en pocos segundos, el interés educativo se desplaza hacia el proceso seguido para alcanzarlo.
Cada vez adquieren más importancia aspectos como:
- La capacidad para formular preguntas relevantes.
- El análisis crítico de las respuestas obtenidas.
- La selección y contraste de fuentes.
- La argumentación personal.
- La creatividad.
- La resolución de problemas complejos.
En este nuevo escenario, el docente necesita conocer cómo piensa el alumno, qué decisiones toma y cómo justifica sus respuestas, más allá del documento final que presenta. 26
¿Cómo deberían cambiar los deberes?
La aparición de la inteligencia artificial no implica necesariamente el fin de las tareas escolares, pero sí exige una profunda transformación de su diseño.
Las actividades más valiosas serán aquellas que resulten difíciles de automatizar porque requieren reflexión personal, observación directa o conexión con experiencias reales. Por ejemplo:
- Analizar un problema del entorno cercano.
- Realizar entrevistas.
- Elaborar diarios de aprendizaje.
- Diseñar proyectos propios.
- Contrastar respuestas generadas por IA con otras fuentes.
- Resolver situaciones prácticas relacionadas con la vida cotidiana.
En estos casos, la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta de apoyo, pero no sustituye la intervención personal del estudiante.
El objetivo ya no sería impedir el uso de la IA, sino enseñar a utilizarla de forma crítica y responsable. 16
Nuevas competencias para un nuevo contexto
La expansión de la inteligencia artificial está modificando también las competencias que la escuela debe desarrollar.
Si durante décadas la prioridad fue acceder a la información, hoy el reto consiste en saber interpretarla, evaluarla y utilizarla adecuadamente. La alfabetización digital ya no puede limitarse al manejo de herramientas tecnológicas; debe incluir la comprensión de cómo funcionan los algoritmos, cuáles son sus limitaciones y qué riesgos pueden generar.
En este sentido, aprender a trabajar con inteligencia artificial podría convertirse en una habilidad tan importante como aprender a buscar información en internet hace veinte años. 32
Un cambio para docentes y familias
La transformación no afecta únicamente al alumnado. También obliga a docentes y familias a replantear algunas de sus prácticas habituales.
Los profesores necesitan adaptar metodologías, formas de evaluación y diseños de actividades. Las familias, por su parte, deben comprender que el verdadero aprendizaje no consiste simplemente en completar tareas, sino en desarrollar capacidades que permitan comprender, analizar y tomar decisiones de manera autónoma.
La inteligencia artificial puede ayudar a aprender, pero también puede convertirse en una limitación si sustituye sistemáticamente el esfuerzo intelectual personal.
Para seguir reflexionando en clase
- ¿Qué tipos de deberes pueden ser realizados fácilmente por una inteligencia artificial?
- ¿Qué actividades siguen requiriendo necesariamente la participación activa del alumno?
- ¿Debe considerarse una trampa utilizar IA para hacer una tarea escolar?
- ¿Cómo puede ayudar la inteligencia artificial al aprendizaje sin sustituirlo?
- ¿Qué competencias serán más importantes en el futuro?
- ¿Cómo debería cambiar la evaluación en un mundo donde la IA está al alcance de todos?
Estas cuestiones pueden servir como punto de partida para actividades de tutoría, debates o reflexiones relacionadas con el uso responsable de la tecnología y el futuro de la educación.
Reflexión final
La irrupción de la inteligencia artificial representa uno de los mayores desafíos educativos de las últimas décadas. Pero, más que una amenaza, puede convertirse en una oportunidad para revisar prácticas que quizá ya habían perdido parte de su sentido pedagógico.
La pregunta no debería ser cómo impedir que los estudiantes utilicen inteligencia artificial, sino cómo diseñar experiencias de aprendizaje que sigan teniendo valor incluso cuando estas herramientas están disponibles. Desde esta perspectiva, el futuro de los deberes probablemente pase por menos tareas repetitivas y más actividades que fomenten el pensamiento crítico, la creatividad, la reflexión personal y la capacidad de aplicar conocimientos a situaciones reales. Porque, en la era de la inteligencia artificial, lo verdaderamente importante ya no es encontrar respuestas, sino aprender a formular buenas preguntas.
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